En todas partes cuecen habas, pero no se cuecen igual

Recientemente el eurodiputado de UPyD, Francisco Sosa Wagner, realizó unas declaraciones en un tono correcto acerca de un manido debate, ya histórico, en relación a UPyD: la posible confluencia electoral y orgánica con el partido catalán Ciudadanos. Junto a esta referencia, Sosa señalaba la existencia de ciertas prácticas autoritarias dentro de la formación, sin especificar alguna. Sumándose a sus reflexiones, han surgido desde respetables y bienintencionados afiliados magentas y cargos públicos (con los que no estoy de acuerdo, pero a los que respeto), o tertulianos y columnistas, hasta frikis varios y buscavidas políticos. Pasando, por supuesto, por pescadores de los de río revuelto, a la búsqueda de carnaza que utilizar para sus libelos. 

Pero dejando a un lado el interesante debate de alianzas electorales del que existen diferentes posiciones, aunque en el reciente II Congreso de UPyD se acordara de forma mayoritaria no realizar coaliciones ni fusiones con otras formaciones, lo que más sorprende de las declaraciones del europarlamentario son las acusaciones y falsedades que ha ido soltando estos días con su aire de excéntrico gentleman, y que vienen a cuestionar su aspecto de inequívoca credibilidad, pues sencillamente no son verdad. Empecemos por el autoritarismo que denuncia, por cierto sin mencionar ejemplo alguno, y que choca de manera directa con el hecho de que él mismo haya “ido por libre” en votaciones clave sin haber sido recriminado, o el hecho de que haya realizado estas declaraciones a través de un medio de comunicación, y no en el órgano interno adecuado, que es el Consejo Político, y del que somos compañeros y en el que nunca le he oído nada en este sentido y ni siquiera mencionar la palabra Ciudadanos. Esto, junto a las acusaciones no demostradas, el frenético despliegue mediático de sus reflexiones (y no de su trabajo parlamentario), y el incondicional apoyo recibido por muchos que lo criticaban hasta ayer, pone de manifiesto la OPA hostil que UPyD está recibiendo estos días, y que alcanza niveles esperpénticos con la incorporación al debate de Alejo Vidal Quadras, que desde el partido VOX estaría dispuesto a sumar “sus 200.000 votos”, como si fueran suyos, en claro desprecio a sus votantes, a su partido, y a la inteligencia de cualquiera. Otra de las falsedades más graves lanzadas por Sosa ha sido afirmar que en la mitad de las Comunidades Autónomas el partido cuenta con gestoras, cuando esto sólo ocurre en una de ellas, Murcia, y por motivos debidamente razonados en poder de todos los afiliados de esta Comunidad Autónoma.

No hay duda de que en muchas ocasiones para insultar no hacen falta palabras malsonantes, sino que en determinados contextos, los silencios, las insinuaciones, o las simples intenciones, constituyen graves ofensas e insultos, pese a que puedan venir disfrazadas de monjita o de Lord inglés.  

En otras formaciones políticas se suele tapar con biombos y el intercambio de cromos este tipo de ‘conflictos’, y el debate acaba con decisiones emanadas de la dirección. En este caso, Rosa Díez, en virtud a la competencia que le confieren los estatutos aprobados por todos, ha convocado una sesión del Consejo Político, que es el órgano adecuado para el intercambio de ideas dentro el partido, aunque algunos prefieran las páginas de El Mundo o las redes sociales para debatir y decidir la cuestión de las posibles alianzas electorales.

El nacimiento de UPyD, como fuerza política revolucionaria e inequívocamente institucional, supuso, y aún supone, un polo de atracción para muchas personas de diferente naturaleza y condición. La novedad de su aparición en un mundo, el político, poco dado al surgimiento de proyectos nacionales de cierta relevancia, supuso el empuje necesario para que mucha gente decidiera su afiliación con objetivos diferentes, desde el ingenuo, pero sano, y utópico deseo de cambiar el mundo, al realista objetivo de condicionar las políticas y mejorar el país o el entorno, hasta razones mezquinas y siniestras, que incluyen desde los intereses puramente personales, las maniobras cercanas al espionaje, o la simple curiosidad. La juventud del partido y su transversalidad, pese a ser dos evidentes virtudes, también permiten que personas de ideas muy distintas, e incluso enfrentadas, convivan en una formación que aún no había definido, hasta la celebración de su I y II Congreso, precisamente esas cuestiones. De ahí que la creación del corpus ideológico haya supuesto un fortalecimiento del partido al tiempo que puede acarrear en ocasiones la pérdida de afiliados que discrepan con cuestiones fundamentales, o por verlo desde un punto de vista más sencillo: algunos no encuentran lo que esperaban y se van, al tiempo que afianza la afiliación de otros muchos, y atrae a nuevos solicitantes. 

Estas cuestiones, lejos de ser inconvenientes para el crecimiento, son importantes filtros naturales que van diseñando y moldeando el partido que se quiere ser, a través de la celebración de congresos, la aprobación de programas electorales, y el trabajo legislativo realizado en las instituciones. Esto, y no otra cosa, es lo que bajo mi punto de vista explica la evolución de afiliados de UPyD, con importante crecimiento en sus primeros años, pasando a un crecimiento mucho más lento y sosegado en sus años posteriores. Por eso, a partir de la madurez alcanzada a través del segundo Congreso de noviembre de 2013 no tienen por qué alarmar las fluctuaciones de afiliación, o incluso su estancamiento, pues responden a otros parámetros diferentes a los votos, o a las ventas de una empresa. Los sarampiones y demás son enfermedades habituales en organismos jóvenes, que lejos de enfermar crónicamente, se ven fortalecidos tras las gripes infantiles. 

La creación del partido y su funcionamiento abierto y participativo ha permitido la entrada de personas, como antes decía, de diferente naturaleza y condición. Morenos y rubios, altos y bajos, carnívoros y vegetarianos, etc., o por entrar en cuestiones más subjetivas, buenos y malos, listos y tontos, o eficientes y haraganes. Negar esto sería tan ingenuo como pensar que en las mejores Universidades del mundo no hay malos estudiantes, o que en los mejores ejércitos no hay soldados cobardes. Por cierto, que esa actitud hipócrita es la que ha llevado a la Iglesia Católica a perder credibilidad, tras negar continuadamente la existencia de casos de pederastia, aunque se haya tratado de enmendar y con acierto posteriormente. Las excepciones no deben, desde luego, manchar a la mayoría de una organización pero en ocasiones es complicado evitar que condicione la imagen proyectada.

En todos los partidos existen potenciales o reales corruptos, y lo que debe juzgarse, más allá de los casos existentes, es la capacidad de las formaciones para evitar la corrupción, y sobre todo, la actitud frente a los casos surgidos. Coincido con Carlos Martínez Gorriarán en que la corrupción política no es únicamente lo susceptible de ser juzgado, sino la mentira para alcanzar objetivos, el incumplimiento de compromisos con la ciudadanía, o la manipulación. Y en eso, nuestra formación, se ha mostrado implacable, y sin titubeos ha habido expulsiones fulminantes, por ejemplo de concejales, cuando éstos han supuesto un fraude a la sociedad.

Esto supone una clara diferencia frente a otros partidos que encubren a sus imputados, e incluso condenados, y tratan de justificar lo injustificable, cuando no premiándolos con puestos de responsabilidad como efectivo método silenciador. De ahí que, pese a que en todos los sitios cuezan habas, como reza este artículo, no en todos se cocinen ni se sirvan de la misma manera.

Al igual que la entrada en instituciones de personas, a priori honorables, puede suponer desagradables sorpresas, también la gestión orgánica puede sufrir estos casos, y en donde en principio puede esperarse un buen trabajo, puede resultar un auténtico desastre. Esto obliga al partido a actuar, como no puede ser de otro modo, en los casos excepcionales correspondientes, del modo escrupuloso que establezcan los estatutos y con el evidente respeto al ordenamiento jurídico, pero con determinación para la resolución de problemas y conflictos, y que excepcionalmente puede tener importantes consecuencias como las sanciones de carácter disciplinario, la disolución de órganos disfuncionales, o la anulación de un proceso electoral interno, como ha ocurrido en Murcia, clara excepción entre los casi 400 procesos de elección interna realizados hasta el momento. Lejos de interpretar estas acciones como reacciones eficaces y honestas, la prensa y los adversarios suelen aderezar estos hechos con tintes apocalípticos que se traduzcan en crisis internas irresolubles, o autoritarismos dictatoriales, cuando en realidad lo importante no está solo en lo que ocurre, sino en qué motivó esas decisiones y cómo se actúa frente a ellas desde la legalidad y la honradez. 

Es humano plantearse la conveniencia política, desde el punto de vista puramente estratégico y electoral, de actuar o no en casos como los citados, en los que las decisiones tienen difíciles consecuencias mediáticas, pero en los que la inacción constituye un auténtico fraude hacia los ciudadanos. De ahí que, volviendo a mi reflexión anterior, no actuar constituiría, esto sí, un claro ejemplo de cobardía, pero sobre todo, de corrupción política.

Por tanto, renunciar a la puesta en marcha de mecanismos internos que corrijan y arreglen la situación, mirando para otro lado, sería un ejercicio de hipocresía y de cinismo al que no estamos dispuestos a llegar ni yo ni la mayoría de afiliados y simpatizantes, cargos públicos y orgánicos, y por tanto, lejos de callar o esconder bajo la alfombra magenta la mierda, y continuar como si no pasara nada, es necesario en ocasiones sacar el carrito de limpieza o la caja de herramientas, y tratar de corregir, en el menor tiempo posible, la incidencia existente, con el objetivo de que continuemos siendo un medio eficaz, y no un fin, para el bienestar y el progreso de la sociedad, pese a que eso suponga la inevitable aparición de titulares periodísticos dañinos. 

Al hilo de esto, acerca de ser un medio, y no un fin, se entiende perfectamente la decisión de UPyD de no concurrir a las elecciones municipales en el mayor número de municipios posibles, sino en aquellos sitios en los que el trabajo realizado atesora una solvencia política beneficiosa para la sociedad. Está claro que el resultado obtenido en las elecciones europeas y los sondeos existentes, apuntan a que de presentar UPyD candidaturas de forma indiscriminada obtendría, posiblemente, miles de concejales en toda España. Pero esto sería una forma de entender los votos y el partido como un fin, y no como un medio, tal y como otras formaciones, a las que se nos quieren emparentar sin pedirnos permiso, hacen sin reparos a lo largo de todo el país.

Si el partido decidiera callar ante un mal funcionamiento en órganos territoriales, presentar listas con objeto de sumar subvenciones, pactar con formaciones de distinto proyecto político, o permitir difamaciones entre compañeros, no solamente se incurriría en graves irresponsabilidades, sino que este partido, sencillamente, dejaría de ser UPyD. Y esto, continuar siendo la herramienta para lo que nació este partido, o dejar de serlo, es lo que está en juego en estos convulsos días. 

Valcárcel, el Mago de Oz

Imagen

Los Munchkins eran esos enanitos de Oz que jubilosos recibieron la inesperada llegada de la salvadora Dorothy. Este pueblo confiaba en un misterioso mago que desde su fastuoso palacio imprimía respeto y temor a partes iguales. La realidad de Oz, tras los fuegos de artificio y los efectos de sonido e iluminación, es la de un vulgar mago ambulante que engaña con sus trucos a todo un pueblo y durante un largo periodo, siendo considerado un poderoso mago con sobrenaturales poderes. Como en Oz, en Murcia Valcárcel supo atrincherarse hábilmente tras la cortina – ‘Pay no attention to that man behind the curtain’, dicen en la película – ocultando el fracaso de los trucos, los aeropuertos que no llegan a abrir, las pésimas infraestructuras ferroviarias, los malos indicadores socioeconómicos, los acuerdos en materia hidrológica envenenados, y la ausencia de unos mimbres sobre los que construir la recuperación de esta región.

Pero el verdadero paralelismo se establece en el final de la historia, en el que el ilusionista, subido a su globo despide a los munchkins sin asumir responsabilidad, habiendo sólo reconocido el engaño a unos pocos, mientras el pueblo saluda y jalea al líder que se marcha hacia lejanas tierras con gesto de satisfacción. Los Munchkins lo despiden animosos e ingenuos, mientras que Dorothy, el espantapájaros, el león, y el hombre de hojalata, con semblantes bien distintos a los de la masa, y conocedores del fraude, no aciertan a comprender qué ha pasado realmente.

Imagen

El capitán del Costa Concordia

Artículo aparecido en la sección ‘Tribuna Política’ de la edición impresa del diario LA VERDAD el 13/03/2014

La renuncia de Ramón Luis Valcárcel a continuar ocupando la presidencia de la Comunidad Autónoma tras dieciocho años ininterrumpidos constituye, sin lugar a dudas, un acontecimiento político y mediático de primer orden.

Unión Progreso y Democracia ha reclamado, desde el primer día en que se hiciera pública esta decisión, la convocatoria de elecciones anticipadas. Es un descrédito para la democracia que el próximo en ocupar el sillón presidencial hasta las elecciones de 2015 no se elija directamente por los ciudadanos.

A este respecto, resulta curioso que algunos también lo hayan reclamado en Murcia, pero no lo hayan hecho cuando en Andalucía José Antonio Griñán cedía el testigo a Susana Díaz sin convocar elecciones anticipadas

El debate sucesorio en torno a quién será la persona que finalmente ocupe el puesto de Valcárcel tras su renuncia a seguir gobernando la Región ha copado las principales páginas de los diarios regionales y horas de debates radiofónicos. 

Los giros argumentales que poco a poco se han ido desvelando, más propios de telenovelas, desde la renuncia de Bernal, la imputación de Pedro Antonio Sánchez, el disputado voto de los pedáneos en beneficio de Juan Carlos Ruiz, hasta acabar con la designación improvisada de Alberto Garre han tenido más protagonismo que la propia realidad regional.

 Al Partido Popular le ha venido muy bien esta cuestión para tapar esa realidad, que es mucho menos agradable que desvelar el misterio de quién será finalmente el que se haga con la presidencia. La Región presenta datos demoledores con un paro de muy larga duración que ronda el 40% mientras que el nacional es del 21%, una caída del PIB del 11,8% desde 2008, cinco puntos más que la caída nacional, y unos déficits acumulados a día de hoy que alcanzan los 4.579 millones de euros.

Otros desalentadores datos son la destrucción de empresas, con 13,5% menos en el periodo 2008-2013, unadeflación mensual del 1,7% que revela la debilidad de la demanda regional, o el desastre que afecta a laproducción industrial, con una caída del 42,3% desde enero de 2008, doce puntos más que la media nacional. O ser los líderes en el Arco Mediterráneo en la desaparición de empleo hotelero, con una caída desde 2008 del 28%, veinte puntos más intensa que a nivel estatal.

Todo esto se transforma en la triste realidad de que en el periodo 2008-2013 la mitad de los hogares murcianos sufre dificultades para llegar a fin de mes. Estos datos constituyen un auténtico drama y es el verdadero legado de Valcárcel.

La Región se ha hundido porque no ha dispuesto de los cimientos necesarios para hacer frente a una crisis de proporciones mundiales, sin duda, pero que nos ha afectado con mucha mayor virulencia por la ausencia total de unos mimbres necesarios que nos sostuvieran. Valcárcel no ha sabido construir durante sus dieciocho años de mandato un esqueleto sólido sobre el que sostenernos.

Esta es realmente la herencia que nos deja un presidente ausente desde hace muchos meses, que más que almirante al frente de la Armada, se asemeja más al capitán del Costa Concordia, abandonando el barco antes de que naufrague del todo. Esta es la realidad.

Cuando UPyD sea la clave

Artículo publicado en La Verdad de Murcia, el 19 de diciembre de 2013

«Cuando UPyD sea la clave» 

 

Ahora que estamos en el ecuador de la legislatura, y que se avecinan unas nuevas elecciones, esta vez europeas, surge de nuevo una pregunta recurrente que se formula a la práctica totalidad de personas que formamos Unión Progreso y Democracia: ¿Qué haréis si sois decisivos a la hora de formar un gobierno, o qué vais a hacer si vuestros votos son decisivos para elegir un alcalde o al presidente de la Comunidad Autónoma tras las elecciones de 2015?.

Y la respuesta es muy fácil, ya que es la misma que tras los resultado electorales de 2011. UPyD puso encima de la mesa una serie de condiciones muy concretas, entre las cuales estaban la reforma de la Ley Electoral o la devolución de las competencias en Educación y Sanidad al Estado, por ejemplo.

Y no por capricho. Pensamos que son principios básicos de igualdad entre todos los españoles y necesarios para comenzar la tan necesaria regeneración democrática en España, dado que existe una evidente desigualdad tanto en el voto como en las prestaciones, derechos y obligaciones que reciben los españoles en función de los territorios donde vivan o de la Ley Electoral que se aplique.

El ejemplo más gráfico sería Asturias. Allí presentamos un documento concreto de veintidós puntos a las diferentes fuerzas políticas, siendo el PSOE el único que se sentó a discutir este acuerdo de legislatura, comprometiéndose por escrito, entre otras cosas, a la reforma de la Ley Electoral, a estudiar la fusión de municipios y una comisión para aclarar las circunstancias del ‘Caso Marea’.

El incumplimiento posterior de dicho acuerdo por el PSOE es algo de lo que UPyD toma nota no ya en Murcia, sino en todo el Estado, ya que ese precedente va a condicionar cualquier acuerdo futuro. No sale gratis firmar compromisos y después no cumplirlos.

Y como no podía ser menos, esa misma exigencia empezamos a aplicarla por nosotros mismos. Los cargos públicos de nuestra formación que incumplieron los compromisos que habíamos adquirido en campaña electoral con los ciudadanos, fueron directamente expulsados al día siguiente de las elecciones, porque nosotros cumplimos lo que prometemos, hacemos lo que decimos.

Y así ocurrirá en la Región de Murcia, cuando UPyD sea clave dentro de dos años en muchos municipios y en la Asamblea Regional. La reforma electoral, la transparencia, la regeneración democrática, la necesaria fusión de municipios, estarán sobre la mesa, y no miraremos el color ni las siglas de los partidos que decidan sentarse y estudiar este documento. 

Quien se comprometa a llevar a cabo estas reformas políticas serias y de calado que la Región necesita con urgencia, podrá contar con nuestro apoyo. Porque UPyD nace para cambiar la forma de hacer política, no para negociar sillones ni cargos.

El ciudadano debe saber que si decide dar su voto a Unión Progreso y Democracia, va a otorgarlo a una formación que hace lo que dice.

 

Rubén Juan Serna es el portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Murcia

 

La familia numerosa nueva rica

Parte del discurso expuesto en el Pleno de Presupuestos (noviembre 2013) para el año 2014. El voto de UPyD fue negativo, y este es un fragmento del mismo: 
“Les voy a contar la historia de una familia numerosa. Esta familia, con numerosos hijos, en los años de bonanza llegó a disponer de dos sueldos en la casa; un empleo normal, bien remunerado, y otro sueldo más modesto, que llegaba a ser grande a base de horas extras y complementos varios. Y con esto era suficiente.
Suficiente para construir para su amplio pero humilde cortijo familiar una gran piscina climatizada, para comprar un precioso Porsche biplaza de 90 000 euros, mientras que al mismo tiempo, olvidaban pasar las pequeñas reparaciones y revisiones que el monovolúmen familiar precisaba, quedándose arrumbado en el garaje, mandando a sus hijos al colegio en modernas motocicletas y tirando de taxi para cualquier salida. 
Al cabo de los años, esa familia fue perdiendo ingresos, debido a que uno de los padres perdió el empleo que tenía, y tuvieron que ajustar gastos. La primera medida fue echar alguna hora más de trabajo; pero eso ahora no era suficiente, así que consideraron reducir gastos concretos.
Pronto se dieron cuenta de que, del flamante Porsche que habían comprado, apenas habían pagado unas pocas cuotas, y que deberían seguir haciendo frente cada mes a la imponente letra, puesto que venderlo sería imposible, y de poder hacerlo sólo reducirían unas insignificantes mensualidades.
Para colmo, se dieron cuenta que el deportivo, aunque no permitía que cupieran más de 2, seguía necesitando los mismos 20 litros a los 100 kilómetros que antes. Los chicos tuvieron que aparcar sus motos, no podían pagarse los seguros, pero el antiguo coche, el monovolúmen que a todos llevaba, acumulaba polvo sin revisión, ni ITV´s. 
Ese verano volvieron a llenar la piscina, pero la factura del agua fue más difícil de pagar, y la electricidad que precisaban las lujosas farolas del jardín eran demasiado. Apagaron una de cada dos. Las frívolas esculturas del jardín ya no lucían igual. 
Y luego quedaba el zoo. La familia, en un viaje exótico, se encaprichó de los animales salvajes y decidió que su pequeña finca sería un lugar ideal para mantener enjaulados unas cuantas piezas africanas. Pero, ¡oh! cada vez que le echaban la carne a las fieras lamentaban tener la nevera un poco más vacía mientras cada león comía cada día más. 
Así que quedaban pocas posibilidades para conseguir llegar a fin de mes, y esas pasaban por menos libros para los chicos, menos salidas al teatro o no renovar el vestuario, y esto llegó a afectar hasta a los abuelos. 
Algunos de los hijos, los más críticos, se preguntaban por qué no se habían hecho mejor las cosas, por qué no se había gestionado con más control, pero sabían que sería complicado hacérselo entender al padre mientras éste seguía convencido de lo acertado que fue comprar el porsche, mientras le echaba de comer a los leones, y jugaba al paddle en la lujosa pista del jardín casi sin luz.”
No entendí otra forma mejor de explicar los despropósitos populares en la ciudad: el zoo de Terra Natura que cuesta 3 millones de euros cada año, el tranvía de trazado equivocado de 11 millones al año, explotaciones deportivas privadas por valor de más de 4 millones al año, etc.
Otro modelo de ciudad es posible, y además es necesario. Y en Unión Progreso y Democracia queremos hacer posible lo que es necesario.

Sobre las listas de interinos docentes en la Región de Murcia

Aula

Recientemente atendimos la petición de la Asociación de Interinos Docentes de Murcia (AIDMUR), para apoyar un texto solicitando a la Consejería de Educación que iniciara una nueva negociación con este colectivo. El objetivo de estas nuevas conversaciones sería el alcanzar un nuevo acuerdo para la confección de listas de interinos.

Dicho texto se nos presentó a las formaciones políticas PSRM, IURM, UPyD, y EQUORM, y todas ellas lo suscribieron.

La cuestión no es en absoluto nueva, aunque el sistema que venía aplicándose durante los últimos años parecía contentar a todos. ¿A todos? No a todo el mundo, pues muchos nuevos opositores entendían que el sistema, con dos listas de interinos diferenciadas, dificultaba el acceso a la docencia de los nuevos interinos, dado que se ocupa un lugar “al final”, aún habiendo alcanzado mayor nota que un interino con un puesto superior en la lista. Y así lo pienso yo. Este sistema es cierto que ayudaba a la estabilidad, y que debido al gran número de plazas ofertadas en los procesos selectivos, la rotación era importante, por lo que uno asumía que tarde o temprano entraría en la rueda laboral.

También es cierto que frente a las virtudes del modelo, éste también presentaba ‘agujeros’ o injusticias manifiestas, como las que sucedían cuando opositores con un 10 no llegaran a trabajar, mientras que otros con una calificación de 0, por el mero hecho de haber trabajado alguna vez, en sucesivos procesos selectivos, siguieran ocupando el lugar privilegiado en la lista, y por tanto trabajando. Pero estos son extremos, y nunca la situación general. La norma habitual, salvo excepciones, es que los opositores intentasen obtener la mayor nota posible.

La crisis económica y los recortes aplicados por el Gobierno regional, la ampliación del número de horas a trabajar o del ratio de alumnos por aula, tiene como una de sus múltiples consecuencias la reducción de interinos, ya que no son necesarios, por lo que un sistema, injusto pero “aceptado” y además consensuado con sindicatos, deja de cumplir su papel. Es entonces cuando la Consejería de Educación decide iniciar el proceso para cambiar el sistema.

El proceso de elaboración del nuevo sistema lleva aparejado las protestas de interinos y sindicatos, a veces con actuaciones que desde UPyD censuramos, en tanto que no podemos apoyar ni aplaudir protestas en domicilios privados, como el caso del ya exconsejero Constantino Sotoca.

Finalmente, la Consejería eleva a Consejo de Gobierno regional en junio de 2013 un nuevo acuerdo sin el consenso necesario ni el apoyo de fuerzas políticas ni sindicales, pero que a juicio de UPyD mejora el sistema anterior, en tanto que permite el acceso de opositores brillantes, y por fin se valora la formación a efectos de ponderación y ubicación en las listas (Actualización posterior: me indican que este dato no es correcto. No se contempla la formación, algo que bajo mi punto de vista debería de valorarse).

Pero aún así el nuevo sistema es sensiblemente mejorable, y presenta también diferentes ‘agujeros’, como la “caducidad” de la nota de oposición. Esto conlleva, por ejemplo, que sólo se contemplen las dos últimas notas, por lo que un embarazo o enfermedad puede condicionar el puesto en la lista de un interino que ya hubiera demostrado anteriormente su valía y conocimiento.

En junio de 2013, Izquierda Unida-Verdes presenta una moción en el Ayuntamiento de Murcia que reclama lo siguiente en su acuerdo:

1.- El Ayuntamiento de Murcia insta al gobierno regional a la retirada del acuerdo sobre el colectivo interino suscrito por el Consejo de gobierno el pasado 31 de mayo.

2.- El Ayuntamiento de Murcia insta a la Consejería de Educación de la CARM a retomar las negociaciones con los legítimos representantes de los trabajadores en la Mesa sectorial de Educación para debatir y alcanzar un verdadero acuerdo que regule las condiciones laborales de los docentes interinos de esta región.

Nuestra postura ante dicho acuerdo propuesto viene reflejada en el acta correspondiente del debate en sesión plenaria:

Serna Alfonso, del Grupo Unión, Progreso y Democracia, informó que estaban conformes con el punto en el que se rechazaban los recortes en educación. Pasó a recordar manifestaciones de su partido en ese sentido así como en contra de los recortes en sanidad. En ambos casos la eliminación de los puestos de trabajo de interinos no solo aumentaba el desempleo sino que disminuía las prestaciones a los ciudadanos y la calidad en estos servicios afectados. Respecto al aumento del 20% de alumnos en las aulas se manifestaron en contra, como del resto de recortes que dejarían la enseñanza tocada e incrementaban el desempleo. Pero respecto al segundo punto de la moción, sobre las normativas de las listas de interinos, no estaban conformes. Entendían que el sistema que había era injusto ya que ocasionaba que aun con notas excepcionales el opositor tenía difícil acceso a las listas de interinidad por examinarse después. Aunque la actual propuesta no sea la mejor pero sí se flexibilizaba de forma que quien tenga buenas notas pueda optar a desempeñar puestos de sustitución.

Podemos por tanto resumir la postura de Unión Progreso y Democracia en que apoyamos y solicitamos que el nuevo consejero inicie un proceso de diálogo y de negociación que tenga por objeto elaborar un nuevo acuerdo que, a diferencia del actual sistema, cuente con el máximo consenso posible y que por tanto refleje una postura común.

Pero también manifestamos que la vuelta al sistema anterior, debido a sus carencias, sería un grave error.

En definitiva, manifestamos nuestro compromiso de que si en el año 2015 nuestra formación consigue una representación autonómica que le permita tareas de Gobierno, o al menos los escaños precisos para condicionar votaciones, iniciaremos el proceso correspondiente de diálogo y negociación que tenga por objeto establecer un nuevo sistema de confección de listas, esta vez sí, justo y consensuado, sustituyendo al actual.

EL SILENCIO Y LA CORRUPCIÓN

 

 

Las recientes encuestas ofrecen un deterioro evidente del bipartidismo, un modelo que ha mantenido su hegemonía a lo largo de los últimos 30 años y que basa su éxito sobre dos cuestiones primordiales: La politización de los órganos de control y de la Justicia, y en una ley electoral injusta que ha favorecido a los partidos viejos, mientras que ha permitido que partidos nacionalistas dispusieran de un peso desproporcionado en la política nacional.

 

 

La tormenta económica que aún nos afecta y el progresivo deterioro de la imagen de los partidos políticos a causa de la corrupción y la permisividad de los dos grandes partidos, tiene como consecuencia directa el desinterés de la ciudadanía en la participación política. Esto a su vez fosiliza las cúpulas dirigentes de los partidos, impidiendo su necesaria renovación y, en definitiva, la entrada de nuevas ideas y propuestas que saquen a nuestro país de esta lamentable situación.

 

 

El silencio del presidente del Gobierno ante las informaciones sobre sobresueldos desconcierta hasta a sus propios militantes. No es creíble que en un partido con una masa de militancia tan grande como el Partido Popular, todos sus miembros compartan la estrategia de aguantar el chaparrón aunque ello suponga salir en los titulares de la prensa internacional como BBC o en The Economist.

 

 

En la capital murciana, nos encontramos con un equipo de Gobierno golpeado por tres grandes frentes. En primer lugar por una situación económica que no remonta y que cada vez otorga peores datos, llegando al punto de que hasta el propio Ayuntamiento ha tratado de ‘vender’ como un éxito que 30 murcianos de la bolsa de empleo municipal hayan encontrado un empleo precario en un establecimiento de comida rápida.

 

Un segundo frente es el grave perjuicio que causa a la imagen de los cargos públicos populares el caso Bárcenas, y que afecta a políticos populares de todos los ámbitos. Y por último, el caso ‘Umbra’, en el que no sólo está imputado el máximo representante del Consistorio, el alcalde Cámara, sino varios funcionarios municipales a los que se les ofrece un trato cuestionable, por lo mimoso, en el propio Ayuntamiento. Las fotos del exconcejal de Urbanismo Fernando Berberena junto a otros imputados en el yate de un promotor perjudican muy seriamente la imagen de la ciudad y de la institución.

 

Es por eso que Cámara debería, primero, destituir inmediatamente a Berberena de sus cargos en entes municipales como Ifemur y Murcia Futura, para después cesar él mismo como primer edil, cediendo el bastón de mando a otro concejal de la Corporación mientras dure su imputación. Por contra, al igual que el presidente del Gobierno, de momento ha optado por el silencio, quizás sin percatarse que los ciudadanos ya no miran hacia otro lado.

 

Con esta situación, es previsible un escenario electoral bastante diferente al actual tras las futuras elecciones. Las mayorías absolutas ya no son opción segura, y cualquiera sabe qué combinaciones podrán permitir la formación de gobiernos en Comunidades y Ayuntamientos. Lo que está claro es que asistimos, sencillamente, a un cambio de sistema, con todas sus consecuencias, aunque algunos se esfuercen en evitarlo aún a costa del interés general.