EL SEMÁFORO-TERMÓMETRO

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Hace pocos días que ha sido inaugurado un largo tramo de la Avenida del Reino de Murcia, una vía que pretende servir de desahogo y descongestión al centro de Murcia. Como es lógico, la expansión de la ciudad exige nuevas soluciones al siempre problemático tráfico, y entre ellas está el polémico tranvía, la creación de nuevos cinturones, y el arreglo y acondicionamiento de las antiguas vías. La progresiva urbanización del norte de la ciudad y la existencia de polos de atracción como los centros comerciales constituyen una de las causas de la aparición de nuevos viales.

El caso que me ocupa, la citada Avenida del Reino de Murcia tiene ciertas peculiaridades. Para empezar el nombre no corresponde a la longitud total, sino que únicamente un tramo ha sido denominado así, siendo el resto compartido por Avenida de Miguel Indurain y Avenida de Los Dolores. Esta primera característica ya ha sido criticada por parte de la ciudadanía que considera que el múltiple nombre para una misma vía provocará las confusiones ya existentes en la ciudad en calles como “la de Correos”, que nunca habiéndose llamado así engloba las diferentes denominaciones, o “San Andrés y San Antón”, que así mismo son la manera de conocer a una calle que posee diferentes nombres.

Para continuar con la polémica, esta vía está preparada, según el Ayuntamiento, para absorver un tráfico de 90.000 vehículos a la hora (sic), mientras que en mitad de dicha vía existe un semáforo que tan sólo muestra el verde durante menos de 15 segundos (según mi reloj 12 segundos, según foreros de La Verdad, 8), lo que hace que difícilmente sea creible el dato aportado por la Concejalía. Este semáforo contribuye a ralentizar el tráfico, a generar enormes colas, en definitiva a invalidar la esencia de esta nueva Avenida.

Por último debo hacer hincapié en el célebre carril bici, empleado en campañas electorales, ruedas de prensa propagandísticas y demás actos. En este caso, el Ayuntamiento contaba con una espléndida oportunidad de cumplir promesas de una vez, habilitando una gran vía que permitiera a los usuarios de bicicletas disponer de un carril en condiciones, pero no ha sido así, sino que deja a expensas de los futuros planes parciales la construcción del mismo. Es decir, en un proyecto de 22 millones de euros no ha habido tiempo, dinero o ganas de llevar a la realidad uno de los elementos más reclamados por la sociedad.

En definitiva, una vía conocida por su semáforo-termómetro que nos mide la temperatura de este consistorio, vendiendo una faraónica construcción (para un Ayuntamiento como Murcia) como una auténtica joya (no hubo corte de cinta, pero sí paseo triunfal en autobús), cuando en la realidad es una Avenida con muchas posibilidades y sin embargo desaprovechada. Esperemos que el tiempo solucione las deficiencias.