¡Que no salgan en la foto!

La semana pasada asistí, invitado por el Alcalde de Murcia, a la inauguración de la exposición sobre Rodin que se celebra en Murcia. Una espectacular muestra de esculturas en bronce del artista francés, que podemos disfrutar en la plaza de Santo Domingo de Murcia.

Al día siguiente el diario La Verdad publicaba (aquí) una galería de fotos del evento, que contó con la presencia del Presidente de la CARM, Ramón Luis Valcárcel. En una de las fotos, en concreto la más importante, tras la retirada de la “funda” que envolvía la más célebre obra, “el pensador”, aparecíamos diferentes personajes:

Junto a mí, en la parte derecha de la foto, se encuentra Andrea Garries, compañera de Corporación y Concejala del Partido Socialista. Ese mismo día el Ayuntamiento de Murcia colgaba en su web (aquí) esta otra foto:

Juzguen ustedes mismos…

CLOROFORMO PARA TODOS

Los paralelismos suelen ser ilustradores, así que intentaré hacer el mío propio sobre el asunto del endeudamiento recientemente aprobado por el Gobierno: El Gobierno Regional, como si de un trabajador se tratara, gastó durante años más de lo que cobraba, con la esperanza de cobrar un “plus” de su empresa más adelante. Así pues se endeudó, tirando de tarjeta de crédito, y dejándole a deber dinero al panadero, al del kiosko, y todos aquellos a los que compraba. Un día, cuando el “jefe” le dijo que no pagaría el “plus” citado, el trabajador “Gobierno Regional” bajó la paga a algunos de sus hijos y se dedicó, en lugar de reducir gastos en cenas, viajes y demás, a echar las culpas día y noche al jefe que no le pagaba aquello pactado tiempo atrás. Dejó de comprarles libros a los hijos, y comenzaron los apagones de luz, y cortes de agua en la casa familiar.

Pero un buen día, cuando los hijos se dieron cuenta del engaño y apuntaban decididos a abroncar al irresponsable padre y al mentiroso patrón, ¡Oh sorpresa!: el padre pidió en el banco una nueva tarjeta de crédito, avalado por el patrón, para seguir pagando púas, al tiempo que apuntaba  a nuevas rebajas de paga, corte de Internet en casa, etc. Así aseguraban, o creían asegurar, cierto equilibrio de responsabilidad para así difuminar responsabilidades.

Lo que no sabían el irresponsable papá y su cómplice es que los hijos no se dejaban engañar, y protestarían como nunca lo habían hecho. Ya no valía el cloroformo para todos.