EL COCO O LA CEGUERA SELECTIVA

Desde hace ya más de tres años UPyD en la Región de Murcia ha progresado en cantidad y calidad en lo que a comunicación y prensa se refiere. Conforme la organización ha ido expandiéndose y afianzándose en la sociedad murciana, la aparición en prensa y medios de comunicación ha ido también multiplicándose, algo fácilmente observable en la frenética actualización de la página web regional. En ese sentido el partido y sus responsables hemos intentado consolidar una presencia en medios de comunicación, algo que en ocasiones responde a imponderables difícilmente previsibles.

No he contabilizado el número total de notas y comunicados emitidos, pero éstos alcanzan los centenares, y progresivamente el área de prensa y comunicación ha sabido responder con agilidad a la actualidad informativa, generar nuevos contenidos y abrir diferentes debates con propuestas políticas.

En todo momento el silencio por parte del resto de formaciones políticas ha sido prácticamente total, ninguneando y haciendo caso omiso de nuestra labor, actuando casi como aquellos niños que, por miedo al coco, se tapan bajo las sábanas pensando que, por no verla, la amenaza no existe, sólo que en esta ocasión, sólo somos monstruosos a los ojos de aquellos que consideran que su chiringuito está siendo tambaleado por el crecimiento de Unión Progreso y Democracia. De esa forma, haciendo creer que no existimos, no dando pábulo a nuestra presencia y aspiraciones, actúa por norma general el establishment político de nuestra Región de Murcia.

Pero ese silencio casi ofensivo (sirva de ejemplo la maleducada actuación del Ayuntamiento de Murcia), se ha tornado en violenta respuesta por parte del Consejero de Educación, Formación y Empleo, ante un comunicado que denunciaba la crisis en la que está inmersa la educación en nuestra Región. Como es natural, es necesario conocer la causa de dicha reacción, para comprender (que no compartir) el enfado que ha causado en el principal responsable de la educación en la Región de Murcia.

Esto viene a confirmarnos que somos. Somos en tanto que se nos ve, en tanto que se nos oye, y en tanto que se nos teme, o si no, explíquenme a cuento de qué un todopoderoso gabinete de comunicación de una Consejería regional salta en respuesta a las acusaciones de una humilde formación política que “tan sólo” amenaza con entrar en las instituciones a decir verdades y exigir responsabilidades (que no es poco).

EL LEOPARDO Y LA GACELA THOMSON

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El Leopardo pace tranquilo por las sabanas no arboladas de Tanzania. Cuando algún ruído interrumpe su descanso el leopardo reacciona de tres maneras posibles. La primera de ellas, merecedora de un premio Max, consiste en mostrar sus dientes e hincharse, aparentando ser más grande y poderoso de lo que realmente es. La segunda opción es la silenciosa y prudente huída. Por último, en ocasiones aquello que quebranta su paz no supone una amenaza por lo que la indiferencia es la respuesta natural del felino, que continúa su descanso sin prestar atención alguna al allanador de su territorio.

  • En estas últimas semanas afiliados de UPyD han solicitado formalmente a TVE una respuesta en relación a la ausencia de Rosa Díez en la emisión del programa “Tengo una pregunta para usted”. La respuesta, tan incoherente como insuficiente, retrata la subjetividad de los responsables de la Televisión pública. Enlace aquí.
  • El diario digital “El Plural.com” coloca en titulares noticias relacionadas con Unión Progreso y Democracia, con la única intención de confundir a los lectores, haciendo un cuestionable uso de su labor de “informar”. Enlace aquí.
  • La inmensa mayoría de los medios de comunicación, en el panorama nacional, hacen el vacío al partido UPyD, no incluyendo las noticias relacionadas con sus actividades e iniciativas, en sus rotativos, programaciones y Webs.

Los leopardos, esta vez, ante la lícita y legítima aparición de unas sencillas gacelas Thomson en su territorio, se yerguen asustados, y mientras que algunos huyen alertando al resto de animales, otros sacan los dientes, y otros se mantienen impávidos y temerosos, agazapados tras un arbusto, esperando que, igual que las gacelas llegaron, se vayan, y no porque las gacelas supongan una amenaza mortal para los leopardos, si no porque en ellas ven a monstruos sanguinarios, y temen que, las pacíficas gacelas pasten tranquilamente en los territorios donde los leopardos han mantenido durante tantos años, a base de gruñido y colmillo, su estatus.