Cómo vi Lorca

Hace casi un año, la noche del maldito terremoto de Lorca, en este mismo blog escribí una breve entrada manifestando mi solidaridad con la ciudad del sol. Mi vinculación a ella era estrecha pues en esos momentos yo trabajaba como profesor en un instituto de una pedanía lorquina, y cada día cruzaba la ciudad con mi coche. Todos mis alumnos estaban afectados por el acontecimiento, y debido a su edad estoy seguro de que nunca olvidarán ese angustioso trance. Si bien no directamente, todos ellos tenían alguna relación con personas que habían perdido su casa o negocio, o incluso muchos alumnos alojaban en sus hogares a afectados por el seísmo.

Hace unas pocas semanas los compañeros de UPyD en Lorca organizaron una estupenda jornada de convivencia y redes sociales. En ella tuve el placer de exponer mi particular punto de vista sobre Twitter con una pequeña presentación, pero sobre todo tuve el honor de pasear por la ciudad escuchando los comentarios de Juanma acerca de la real situación de la ciudad en estos momentos. Más allá de las responsabilidades políticas, y también irresponsabilidades, a todos los españoles nos conviene recordar (o conocer) la situación real de una ciudad a la que  le es imposible recuperar la normalidad comercial y económica. No menos la confianza, que quizá nunca recuperen, en la mismísima sociedad en la que vivimos.

Esa jornada me sirvió para echar unas fotos, que aunque bastante malas, permiten hacer una modesta visita virtual por la otrora Eliocroca. Aquí están:

Imagen

En esta foto (arriba) podemos ver una de las muchas fachadas conservadas que esconden un solar detrás.

Imagen

En esta otra (arriba) observamos una lona serigrafiada con el auténtico interior de la Iglesia de Santiago, sin bóveda, caída tras el seísmo. La controversia existente por la recuperación del patrimonio artístico con mayor celeridad al de viviendas, se explica por la importancia del turismo de la ciudad, su impacto económico, y sobre todo por la Semana Santa, que siempre ha supuesto un importante evento generador de empleo y riqueza para la ciudad. En todo caso la polémica está servida tras observar milagrosas recuperaciones de inmuebles religiosos anejos a viviendas derruidas.

Imagen

Esta otra foto, justo encima de este texto, señala una constante en la ciudad. Marcas rojas, amarillas y verdes en los edificios que indican las condiciones del inmueble de cara al acceso al mismo. No hace falta explicar los colores.

Imagen

(Arriba) Iglesia de San Francisco. Son visibles las grietas tapadas y las “grapas” para garantizar la estabilidad.

Imagen

Otro tónica más en la foto superior. Costosas estructuras de vigas metálicas que garantizan la temporal estabilidad de los edificios. Frisos y cornisas son elementos generalmente dañados.

Imagen

Ejemplo similar al anterior.

Imagen

Impactante aviso en una fachada en la imagen superior. No hace falta comentarios.

Imagen

Aparatoso, y costoso, andamiaje en el interior del Paso Blanco, según me indicaron montado en un tiempo récord para garantizar la seguridad de la bóveda.

Imagen

Banner colocado por las calles que recuerda a aquel “¡Salven el reloj de la torre!” de Back to the future. Gracias a la generosidad de muchos particulares se está pudiendo salvar parte del patrimonio.

Imagen

En la foto de arriba, toda una fila de dúplex de reciente construcción con acceso prohibido por riesgo de derrumbe. Sus propietarios no pueden vivir en sus propias casas, desde mayo. No hacen falta más comentarios.

Imagen

Esta otra foto pertenece al antiguo claustro de Santo Domingo, en el lugar en el que se encontraba su arquería. En la siguiente foto, tal y como era:

Imagen

Como decía, en la foto superior, cómo era antes del terremoto.

Imagen

Por último una foto de un bordado del Paso Azul, símbolo de la ilusión con la que Lorca afronta su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional.

Sigue leyendo

NO HAY MAZÓN QUE POR BIEN NO VENGA

Resulta que anda media Murcia revolucionada con la petición del abogado José Luís Mazón de retirar el Cristo que corona el cerro de Monteagudo. El abogado argumenta que “el Cristo es un intruso”, algo que según él, atenta contra los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, y basa su demanda en una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, que versaba sobre la presencia de crucifijos en colegios públicos.

Desde el año 2004 el “Sitio histórico Monteagudo-Cabezo de Torres” es Bien de Interés Cultural, por lo tanto el Cristo goza de la protección de todo el enclave. De esta forma la petición del abogado se torna inviable. Como inviable sería pedir a estas alturas la declaración de Bien de Interés Cultural de la figura religiosa, puesto que ya se encuentra protegida. Ya ha sido aclarado por parte de las autoridades competentes este asunto. Y aún así el Ayuntamiento inició (patinando) el proceso.

Como era de esperar, los vecinos de la pedanía, amén de otros feligreses de la comarca, han salido a la calle clamando al cielo por la blasfemia que ha propuesto el célebre letrado. El pasado día 13 se manifestaron frente al Ayuntamiento de Murcia unas mil personas, entre ellas (según el diario La Verdad) ondeaba alguna bandera ultraderechista, y se escucharon gritos como: “Murcia es cristiana, nunca musulmana”. A esa manifestación se sumó el Alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara Botía.

Lo preocupante del asunto es que el Alcalde, lejos de transmitir tranquilidad y sosiego a las masas devotas, se ha manifestado además en su propia web personal al grito de: “¡Salvemos el Cristo de Monteagudo!” (sic), y asumiendo, él y su equipo de gobierno del Ayuntamiento, el papel de adalides del catolicismo, las viejas y buenas costumbres, y el fervor popular. O bien desconoce el carácter legal del monumento o hace un uso no muy ético de la polémica.

Si a todo esto le sumamos que en las últimas semanas las noticias relacionadas con el Cristo del cerro eclipsan a todas aquellas con las que comparten portada (incluso aquellas que hablan de que sólo 1 de cada 10 murcianos tiene muchas posibilidades de salir del desempleo), que se responsabiliza (con razón) al Gobierno Central del deterioro del Castillo, y todo lo que ha llovido (en todos los sentidos) con el yacimiento de San Esteban; o bien empezamos a pensar que las casualidades existen, o que a alguien le conviene tener que salvar elementos que son a la vez, de cierto valor artístico, cristianos (no islámicos) y queridos ampliamente por la población. Y es que en este caso, evidentemente, no hay Mazón que por bien no venga.

PATRIMONIO COMÚN

roma-3991

Acostumbramos a relacionar patrimonio con bienes artísticos, salvo cuando se habla de propiedades, donde la definición adquiere su carácter económico y material. Pero en realidad existen muchos patrimonios más, no tangibles como los citados, sino inmateriales. En cuanto a nuestro patrimonio personal lo tenemos más o menos claro: lo mío es mío y hago con ello lo que quiero. El Derecho Civil nos ampara a la hora de defender nuestro patrimonio y el dueño del mismo es el que decide cómo gestionarlo, aunque en ocasiones sea cediéndolo a terceros para que lo hagan por uno mismo. La indivisibilidad del patrimonio viene dada por la individualidad del ser humano y el patrimonio como emanación de ella, por lo que a una persona, un sólo patrimonio.

Pero existen otros patrimonios, igualmente indivisibles, pero de muchos más propietarios legítimos. A miles de millones de personas: un sólo patrimonio. Hablo de aquello que nos viene dado por el mero hecho de haber nacido y ser personas: lo común.

En lo común está el aire que respiramos, la luz del sol, la lengua que hablamos, el frío, la lluvia, el mar, la ciencia, el arte, etc. A priori nadie tiene desfachatez suficiente como para alzarse en único poseedor de la luz del sol, o del aire, pero en ocasiones asistimos a disparates tan grandes como las regiones que consideran propio el agua que pasa por sus tierras. El mundo, que es la empresa con mayor rotación de personal posible, hace que los que ayer estaban ya no estén, que los que hoy están mañana tampoco estén, y que los que no estábamos ayer hoy estemos y mañana ya no. En todo este trajín de cambios de personal, el poder de gestionar el patrimonio común es tan efímero que debería asustar tenerlo, pero no parece que a los políticos les asuste, sino todo lo contrario: lo banalizan. Y pasan de ser unos “elegidos” para gestionar, a ser unos políticos que juegan a ser dioses. No me refiero en este artículo a aquellos que utilizan el poder de gestionar para llenarse los bolsillos, sino a todos aquellos que olvidan que el mundo que encontramos al nacer y nos es dado al alcanzar el uso de razón, es cómo es por cómo lo dejaron los anteriores y será cómo será por cómo lo dejaremos los que estamos.

Los ciudadanos encontramos dificultados para pararnos a pensar que los montes, las playas, los campos, los cultivos, la flora y fauna, y un largo etcétera están siendo gestionados por gente a la que en ocasiones le importa un pimiento en qué estado se encontrarán cuando den el relevo del poder de gestión a las siguientes generaciones, y que durante tan sólo unos años, generalmente cuatro y renovables, tienen la capacidad de joder lo que tantos y tantos siglos se ha mantenido. Las leyes se votan, se cambian, se enmiendan, pero el patrimonio intangible o se cuida o no, no caben enmiendas ni cambios: o se protege o se destruye. No caeré en el tópico fácil, pero real, de recurrir a nuestros hijos y nietos, pero sí en el resto de miles de millones de seres humanos que vienen irremisiblemente por detrás nuestro, en caravana y apretando el cláxon, que conocerán un mundo diferente al nuestro, pero que dependerá de nosotros en qué medida lo sea.