ENTREVISTA A FRANCISCO SOSA WAGNER – CABEZA DE LISTA AL PARLAMENTO EUROPEO POR UPyD

Extraído del blog “Desde el laberinto” de Carlos Díez.

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA Y PROFESIONAL:

Aunque desconocido para el gran público, en el ámbito del Derecho, Sosa Wagner es un prestigioso jurista (si bien su modestia le hace poner en duda tal cosa, como veremos más adelante); especialmente en el ámbito del Derecho Público. Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de León, su valía ha vuelto a ser reconocida internacionalmente con su elección el 30 de octubre como miembro de la Academia Internacional de Derecho Comparado.
Nacido en Alhucemas durante el protectorado español y valenciano de adopción, fue en la capital del Turia donde cursó la carrera de Derecho. Amplió sus conocimentos en Tubinga y Roma. Su temprana e intensa vocación académica le llevó a Madrid como ayudante nada menos que del profesor Eduardo García de Enterría y Martínez Carande, el administrativista que puso las piedras angulares de la doctrina del Derecho Público español en el siglo pasado. En la comisión de expertos presidida por García de Enterría para alumbrar el modelo autonómico español, Sosa Wagner tuvo ya un destacado papel, así como en los primeros gobiernos de Felipe González: fue Secretario General Técnico del Ministerio para las Administraciones Públicas entre diciembre de 1982 y enero de 1987 (toda la primera legislatura de González). También fue Vicepresidente de la Comisión de Transferencias a la comunidad autónoma de Asturias, comunidad esta que contó con su asesoramiento para la redacción de su Estatuto.

OBRA LITERARIA:

Sosa Wagner tiene una amplia obra técnica en su campo de conocimiento, del que es figura española de referencia. Sería muy prolijo reseñar toda su obra, pero también injusto seleccionar unos trabajos por encima de otros. Algunos de los más conocidos son el Manual de Derecho Local, y la extensa Maestros alemanes del derecho público

Pero no se conforma con circunscribirse a su campo técnico sino que desde él se derrama por otros ámbitos como la opinión política razonada sobre temas que le son cercanos, como hace con buena pluma de polemista en “El mito de la autonomía universitaria”, o “El estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España” escrito junto a su hijo Igor Sosa Mayor(doctor en Filosofía por la Universidad de Erlangen-Nürnberg y miembro del Departamento de Historia y Civilización del Instituto Universitario Europeo de Florencia). En este último y sobresaliente libro se analiza y critica la centrifugación autonómica de corte confederalista que está padeciendo España en los últimos años. Es toda una joya que permite conocer el pensamiento del número uno de UPyD y su motivación para ir a luchar en Europa por otro modelo de España, distinto al impulsado por los nacionalismos y un PSOE en las antípodas ideológicas de donde se encontraba cuando Sosa estuvo más cercano a ese partido.

Además, Sosa Wagner realiza espléndidas incursiones en otros géneros, sin limitarse más que por la brújula de su ingenio. De dichas afortunadas prácticas de “intrusismo literario” de las que mucho escritorzuelo con ínfulas podría extraer valiosas lecciones de estilo, han resultado libros como “Es indiferente llamarse Ernesto” (uno se pregunta si el título de evidentes reminiscencias “wildeanas” tendrá relación con el ligero toque dandy que Sosa luce gracias a su frecuente pajarita), galardonado con el Premio Miguel Delibes 1992 o el compendio de cuentos “Escenas históricas pero verdaderas”, Premio Café Bretón 1993. Otros libros muestran de cerca los gustos personales del autor, como la biografía de José Posada Herrera o “Los juristas, las óperas y otras soserías”.

“Soserías”, es el nombre que el propio autor le da a sus artículos de prensa, donde la realidad es analizada bajo la lupa del humor y la luz de la erudición con destellos costumbristas, logrando un estilo personal difícil de comparar. También frecuenta un género de aforismos, cercano a las greguerías ramonianas que él denomina “Guindas en aguardiente”, título de un libro donde recopila algunas de ellas y del blog en el que vierte casi a diario esa suerte de reflexiones “endulzantes y carminativas”.

PERFIL PERSONAL:

Durante el brevísimo periodo de concertación de la entrevista, don Francisco Sosa Wagner me ha demostrado una accesibilidad que muy probablemente ya no podrá mostrar a partir de ahora. Pero sobre todo ha demostrado estar diametralmente opuesto al envanecimiento típico de nuestros políticos. Es don Francisco un gran conversador (que no conservador, como le acusan ahora desde el PSOE), que a pesar de su erudición, gusta de escuchar a su interlocutor y prestar atención a sus razonamientos, algo infrecuente en la vida política. Escoltados por su esposa, una entusiasta colaboradora de UPyD que al parecer tiene gran parte de culpa en el atrevido salto a la política de su marido (dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer; aunque más bien suele estar detrás, delante y a los lados), tuve la oportunidad de perderme (literalmente) con el candidato al Parlamento Europeo hasta que no sin esfuerzo logramos dar con la Plaza de las Comendadoras, donde UPyD realizó el tradicional acto de la pega de carteles.

No es el señor Sosa un surtidor de frases efectistas que faciliten titulares al plumilla de turno. Lo suyo es el hablar sosegado, el razonamiento sereno y el argumento inexpugnable de quien lleva toda la vida estudiando y enseñando sobre la materia que trata. Si los electores deciden enviar a Sosa Wagner a Estrasburgo durante el próximo lustro, dudo que haya habido un representante español en el Parlamento Europeo con conocimientos tan sólidos sobre esa hidra de Lerna a la que se asemeja la Unión Europea. Si echamos un vistazo a las listas de los dos grandes partidos y reparamos en la presencia de eximios intelectuales como Magdalena Álvarez, Agustín Díaz de Mera, Rosa Estarás o Luis Yáñez, tenemos el primer motivo para volver la vista hacia UPyD.

Agradezco de nuevo a Francisco Sosa Wagner su cordialidad y sin más dilación, le cedemos la palabra:

FRANCISCO SOSA WAGNER – ENTREVISTA:

Pregunta: ¿Qué lleva a uno de los administrativistas más prestigiosos de España a sumergirse en las procelosas aguas de la política y por qué en UPyD?

FSW: Bueno… de prestigioso, nada [sonríe]… Esto se debe fundamentalmente al hecho de que UPyD ha estado defendiendo y está defendiendo en la plaza pública y ante los ciudadanos, electores, etc, lo que yo estoy defendiendo en mis libros y en mis artículos periodísticos desde hace mucho tiempo, en torno al modelo de Estado y la crítica al Estado de las autonomías. En ese sentido me siento muy identificado y justamente acepté este desafío porque pensé que me daba la oportunidad de decir a mucha más gente de la que me lee lo que son mis convicciones. Y a lo mejor así empezamos a cambiar las cosas, claro.

P: Profesor, usted desempeñó un importante cargo técnico en la segunda línea del gobierno socialista entre 1982 y 1987. ¿Cree que determinados socialistas pueden ver su candidatura actual en UPyD como una especie de traición ideológica?

FSW: No tengo la menor duda, sí, sí.

A LOS SOCIALISTAS QUE ME CONSIDEREN
UN TRAIDOR, LES DIRÍA QUE LOS
TRAIDORES SON ELLOS

P: ¿Qué le diría a los socialistas que piensen así?

FSW: Les diría que los traidores son ellos [sonríe. Lo dice sin mordacidad pero también sin titubeo].

P: Los informes y estudios sobre el nivel de la educación española, la universitaria incluida, son desoladores. Rodríguez Zapatero dice que la culpa es de los padres, lo que suena a chiste de Santiago Segura o “el Gran Wyoming”… ¿Cómo puede corregirse esta situación contando con Europa?

FSW: Bueno, Zapatero se lo imputa a los padres y a Franco… y un poco más allá a don Antonio Maura, probablemente… Yo defiendo que precisamente en las competencias en materia educativa los europeos nos deberían de ayudar a restaurar la dignidad en el sistema educativo español. Porque lo cierto es que parece que los partidos políticos mayoritarios, el PSOE y el PP, han entablado una especie de competición para ver quién lo hace peor cuando tienen responsabilidades en materia educativa. Y en este sentido, como tengo muy poca esperanza en que los españoles seamos capaces de poner orden en el asunto, creo que desde la instancia europea sería positivo. Si llego a estar en dicha instancia europea, me ocuparé precisamente de que eso sea posible, puesto que esa es la referencia fundamental de un país en desarrollo. No sólo se desarrolla un país haciendo lavadoras y vendiendo coches. El asunto de fondo es la educación y nosotros estamos en unas circusntancias muy malas tanto en la educación primaria, como la secundaria y la universitaria, en todo.

P: En su opinión, ¿el “Plan Bolonia” es una solución o un problema añadido?

FSW: Primero, el “Plan Bolonia” no tiene mucho que ver con la Unión Europea puesto que
trasciende con mucho de la Unión Europea.
Segundo, el “Plan Bolonia”, a mí no es que me parezca especialmente bien, pero tampoco se puede discrepar mucho de las cosas generales del mismo, como la movilidad, etc. Yo lo que critico es “el Plan Bolonia pasado por Chamberí”. Cuando el “Plan Bolonia” pasa por Chamberí, es decir, que lo toma el Gobierno español y se lo entrega además a las Comunidades Autónomas y a la autonomía de las Universidades, entonces claro, el lío está organizado y el deterioro de la aplicación de lo bueno que pueda tener el “Plan Bolonia”, está absolutamente garantizado.

Hoy día, al menos en lo que yo conozco que son las Facultades de Derecho, cada una hace su propio plan de estudios, distinto y dicen hacerlo “para garantizar la movilidad de los estudiantes”. Pero, ¿qué movilidad va a haber si cada una tiene su plan de estudios y va a ser muy difícil casar y hacer coordinar y combinar las asignaturas?

Es un disparate; un disparate de una frivolidad absoluta.


NOS NEGAMOS A ADMITIR QUE LOS
PARTIDOS NACIONALISTAS PUEDAN
CONDICIONAR UNA Y OTRA VEZ
EL GOBIERNO DE ESPAÑA

P: Ha indicado usted anteriormente que Europa puede ser una solución a la debacle del sistema educativo español. Esta solución europea, ¿puede transferirse a otros ámbitos, por ejemplo a la disgregación autonómica de España?

FSW: Sí, sí. Sin duda. Lo que pasa es que es difícil. Uno de los ejemplos de fragmentación es el del mercado interior. El mercado interior se ha roto. Pues bien, tenemos una directiva europea que es la directiva de servicios, [Directiva Bolkestein] que obliga a restaurar la unidad de mercado y teóricamente el Gobierno, al transponerla al Estado español tenía que caminar en esa dirección pero no ha podido con las Comunidades Autónomas. No ha podido con ellas. Y de momento, lo que hay en el parlamento, que es la versión del proyecto de Ley (ya veremos lo que pasa cuando salga), lo que podemos ver en ese proyecto de Ley es de nuevo la victoria de las Comunidades Autónomas sobre el Estado, porque el Estado no tiene suficiente, digamos, fuerza, para imponerse a las Comunidades Autónomas aun cuando tiene la obligación de hacerlo, porque es un mandato europeo.

P: Es el triunfo de la taifa, en palabras, por ejemplo, de Joaquín Leguina.

FSW: Eso es, sí, el triunfo de la taifa. Es un caso muy claro.

LA MIRADA NACIONAL ES YA
MIOPE PARA LA
MAYORÍA DE LOS ASUNTOS

P: En términos más nacionales: ¿qué tiene UPyD para que los dos grandes partidos y sus medios afines quieran ignorarles o ponerles remoquetes tan simplistas como que son ustedes “muy de derechas” o “muy de izquierdas”.

FSW: [Sonríe]. Lo que tiene sencillamente es que los dos partidos mayoritarios son partidos extraordinariamente reaccionarios y no quieren ni oír hablar ni de la alteración del statu quo del sistema electoral español ni de la realidad electoral española. Y como son enormemente reaccionarios los dos, cualquier cosa que altere o que prevean que puede alterar aunque sea mínimamente su estatus verdaderamente cómodo al dominar por completo toda la escena política española, todos los medios de comunicación, etc, pues claro, esto les amarga mucho.
Ha sido UPyD porque UPyD parece que tiene respaldo ciudadano, pero lo estarían diciendo de cualquier otra organización porque les molesta mucho a su, digamos, tranquila digestión.

P: ¿También los nacionalistas les vituperan al ver en UPyD un partido nacional pero no nacionalista pero que defiende una idea de España?

FSW: Los nacionalistas, entendemos que tienen su ámbito de actuación y su respaldo electoral. Eso nadie lo discute y está muy bien en un sistema democrático porque lo enriquece. Ahora bien, nosotros sí nos negamos a admitir que los partidos nacionalistas puedan condicionar una y otra vez el Gobierno de España. Eso es lo que no puede ser y eso es lo que estamos tratando de enmendar y en la medida de lo posible, de corregir.

P: Ahora una pregunta de actualidad política. Cuál es su opinión sobre la tramitación de la nueva Ley del aborto. Conocemos la opinión de UPyD, yo le pregunto, si usted desea pronunciarse, por su opinión más personal. Una ley que convierte lo que hoy es un delito en un derecho y que curiosamente no es elaborada por el Ministerio de Justicia, que parecería lo más lógico, y ni siquiera por el de Sanidad.

FSW: Creo que Rosa Díez ha señalado bien las características de esa ley. Es una ley que es una chapuza desde el punto de vista jurídico, que no garantiza ni amplía los derechos de las mujeres, que tampoco resuelve problemas que con la aplicación de esa ley puedan tener los profesionales de la Sanidad. Queda claro que es una ley no consensuada, en una cosa que afecta a la conciencia de mucha gente, eso es un requisito importante y un último aspecto fundamental: el PSOE no la llevaba en su programa electoral, algo que se trata de un asunto muy central de todo el tema.

Yo participo de esto [las opiniones citadas, expresadas por Rosa Díez]. Es una cosa tan evidente que esta es una estrategia del Gobierno para hacer desviar la atención de los electores sobre asuntos que no quieren que los electores se “engolfen” con ellos. Es lo que los alemanes llaman “eine Ablenkung”[una distracción]. Una cortina de humo.

P: En esta semana [por la semana pasada] además ha habido una catarata de declaraciones estupefacientes, casi lisérgicas al respecto. Primero Zapatero dice que los padres no pueden “interferir” en que una niña de 16 años aborte, aunque sí deberían autorizar que la niña se operara de apendicitis. Después, Leire Pajín ha dicho que la nueva ley del aborto propiciará una sexualidad más sana, como si el aborto fuera un método anticonceptivo. Y por último, la guinda de la Ministra de Igualdad diciendo que un feto de trece semanas no es un ser humano.

FSW: Sí, bueno, yo me he quedado asombrado. De todo eso, lo que más me ha preocupado porque me afecta a mí desde el punto de vista profesional es eso de que los padres no pueden interferir en la educación o en lo que sea, porque claro, yo me dedico por oficio a “interferir” precisamente en la vida de los ciudadanos que se ponen bajo mi disciplina como estudiantes. Y me digo yo, ¿a qué me voy a dedicar yo ahora si no puedo interferir? Mi oficio es interferir en la vida de los alumnos que se matriculan en la Facultad de Derecho de León.

P: Si cero fuera un cardiograma plano y diez una salud como un roble, qué nota le pondría a la actual situación de la Constitución Española de 1978.

FSW: Yo creo que la Constitución necesita una reforma porque no es posible que se esté tantos años en la actual situación.

ANTES DE EMPRENDER UNA
REFORMA CONSTITUCIONAL
ES IMPRESCINDIBLE UNA
REFORMA DE LA LEY ELECTORAL

P: ¿Una reforma severa o una nueva Constitución?

FSW: No, yo creo que una reforma. Lo que pasa es que eso es muy difícil de hacer, porque se encargaron de ello los constituyentes de que fuera muy difícil. Hicieron una Constitución especialmente rígida. Ahora bien, lo que yo digo es que si no hay previamente una reforma de la Ley Electoral, la reforma de la Constitución no vale para nada. Primero la reforma de la Ley Electoral y luego la reforma de la Constitución, si no, no vale para nada y nos encontraremos otra vez con un artefacto entre las manos que no se podrá aplicar y que tendrá mil tensiones. Porque las tensiones proceden siempre de los mismos sitios: gobiernos nacionalistas que no comulgan con la idea general de la existencia de un Estado, y eso es muy complicado.

P: El tejido económico español depende mucho de la clase media, de su laboriosidad, de las PyMES, de los autónomos. ¿Cómo se puede defender a estos sectores desde una Unión Europea mastodóntica de 27 países, cada uno con su estructura económica y sus recetas locales contra la crisis?

FSW: Pues hay que intentarlo porque hay que decir que de la crisis no se sale con medidas nacionales ni mucho menos con medidas proteccionistas,etc. De la crisis se sale con medidas adoptadas por el conjunto de la Unión Europea, no del conjunto de los Estados, sino del conjunto de la Unión Europea, eso es así y no se puede afrontar de otra manera. Del mismo modo que no se puede afrontar el cambio climático o la política energética, por ejemplo, desde las perspectivas nacionales. La perspectiva nacional, la mirada nacional, es una mirada ya miope, para la mayoría de los asuntos. Y los autónomos o la crisis económica o el control y la vigilancia sobre los bancos; cualquier sitio donde se mire, contemplamos la realidad europea y exigiendo la presencia europea.

P: Una última cuestión más técnica. Muchas veces los nacionalismos periféricos españoles ponen como ejemplo de descentralización el modelo federal alemán. Y lo hacen a pesar de las muchas diferencias entre Alemania y España, como por ejemplo, ese engendro de la “bilateralidad multilateral” que se ha inventado el Vicepresidente Chaves. Sin embargo, desde hace años, en Alemania se está “repensando” el federalismo y se está llevando a cabo una reforma donde por ejemplo el Bundesrat, la Cámara de las Regiones, perdería determinadas competencias que pasarían a quedar en la emisión de informes no vinculantes para el Gobierno Federal. ¿Tenemos que ahora, los no nacionalistas, coger el ejemplo de Alemania (pero el de verdad) y “arrebatárselo” a los nacionalistas?

FSW: Sin duda, sin duda. Yo, personalmente y pese a la incomprensión que algunas veces detecto, soy un firme partidario del federalismo alemán, en la fórmula alemana. Fórmula que se ha cerrado en el mes de junio de 2006, que fue cuando se cerró la primera fase de la reforma federal alemana. Hay una segunda fase, que está en marcha ahora, que se refiere a la fórmula de financiación de los Länder.

SOY UN FIRME PARTIDARIO
DEL FEDERALISMO ALEMÁN
PORQUE ES UN
FEDERALISMO UNITARIO

P: Que es una reforma lenta, serena, sin estridencias políticas.

FSW: Exacto. Y hay una tercera fase además muy interesante que no sé si se pondrá en marcha, pero que está prevista, que consiste en una cosa muy interesante para los españoles: la reducción del número de Länder. En Alemania existen dieciséis Länder y en España tenemos diecisiete y dos ciudades autónomas con la mitad de población que Alemania. Esa tercera reforma que no sé si se llevará a la práctica, pero que al menos está en el programa, piensa en reducir el número de los Länder hasta dejarlo en torno a seis. Esta situación es lo que nos diferencia de aquel país. Yo soy un firme partidario del federalismo alemán porque es un federalismo unitario, por eso lo defiendo, incluso como digo a pesar de cierta incomprensión cuando hablo del federalismo en determinados ambientes. Pero yo creo que esa es la forma de defender un estado democrático, pero un estado fuerte.

P: La última. ¿Cómo convencería usted a un euroescéptico de que merece la pena ir a votar el siete de junio y hacerlo por UPyD?

FSW: Le diría en primer lugar que votar en las elecciones europeas es muy importante porque la inmensa mayoría de las cuestiones que circundan su vida cotidiana están reguladas por la Unión Europea: desde las etiquetas de los pollos que compra en el supermercado al precio de los mensajes de los móviles, a los aditivos de los alimentos que toma o las bebidas que bebe; todo eso está regulado por la Unión Europea. Y a UPyD porque hay que crear un tercer partido político que enmiende o que rectifique el bipartidismo español.


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