La subida del IBI

La pasada semana conocimos, tras la sesión del Consejo de Ministros recién estrenado, que una de las medidas que pretende paliar el déficit del Estado será la subida del tipo impositivo del Impuesto de Bienes Inmuebles, más conocido como IBI, que es el impuesto que se paga por cada casa.

Lo primero que destaca es que se haya recurrido a un impuesto que afecta a todos por igual (aunque lo maquillen haciendo ver que será en función del valor catastral de la vivienda, como si no hubiera familias de escasa renta que viven en inmuebles antiguos de alto valor catastral), por lo que afectará a familias de toda condición, nivel de renta, y posibilidades. Y todo ello complicando aún más la situación de núcleos familiares ya de por sí castigados por el desempleo (ayer conocimos que en Murcia subió en diciembre un 63% más que la media nacional), por un IVA indiscriminado, y por una economía maltrecha y herida de muerte a costa de un desbocado déficit, que en lugar de ser frenado con medidas de austeridad, es alimentado cuál bestia con despilfarro y escaso control de gasto.

En el caso del Ayuntamiento de Murcia el IBI ha sido motivo de discusión y debate en diferentes Plenos de la Corporación, en los que hemos tratado de proponer medidas de apoyo a las familias con dificultades económicas (pág. 78), y nos hemos topado, la oposición en conjunto, con el rechazo del Partido Popular a estudiar otras medidas que no sean la ya existente de fraccionar el pago en dos.

En esta situación, y dado el aumento de la tasa en el próximo año, es responsabilidad del equipo de Gobierno municipal, por una cuestión de sensibilidad y solidaridad, el estudiar nuevas fórmulas de bonificación, exención, o aplazamiento para casos concretos y verificables.

También debe iniciarse una rigurosa reflexión sobre la relación Iglesia-Estado, y valorar si procedería, o no, que la Iglesia aportara al Estado su parte por el IBI de sus propiedades inmobiliarias. Todo ello desde el conocimiento de la labor humanitaria que realizan, pero desde el principio de igualdad que debe regir a nuestra sociedad. Lo mismo digo de otras religiones también exentas, y de las sedes de Gobiernos extranjeros, y de centros educativos concertados, etc. Las reflexiones no hacen daño.

Nota: Aquí la nota enviada desde nuestro Grupo Municipal