El Teatro del Alcalde

Murcia está triste sin teatro. Desde hace casi cuatro años el principal teatro de la Región, el Romea, permanece cerrado debido a tareas de rehabilitación. Tareas que han ido demorándose en el tiempo, en ocasiones de forma injustificada (no digo que injustificable), y han sido las causas del cruce de reproches por parte de la empresa contratada, y los portavoces municipales.

Mientras tanto, Murcia sin Teatro, que viene a ser lo importante, y lo que en definitiva afecta a los murcianos. Y sin soluciones alternativas, ni programaciones desplazadas a otro lugar. Lo cierto es que hay un movimiento ciudadano contra el retraso en las obras que va subiendo el tono y la actividad a medida que se acerca el 22 de mayo, de igual forma que las tareas de terminación adquirirán tintes frenéticos las próximas semanas.

El Alcalde, mientras tanto, relanza su cuenta de Twitter, y aunque tenso como el telón del Romea, intenta participar en las conversaciones que, evidentemente, le interesan, y no en aquellas que se le pide algo tan normal como que reciba a los representantes de 6200 vecinos del municipio de Murcia que hace menos de dos años votaron a UPyD. ¿Tan difícil es? Parece que sí. Me apuesto media batería de mi portátil a que se reuniría hasta con un club de amigos de las chapas (no sé si lo hay), pero no con aquéllos que lo que van a decirle es, precisamente, lo que no quiere oír.

Pues eso, que a falta de Teatro, pidiendo una nariz de payaso y desde el edificio de la Glorieta, trata de desempeñar un papel que no le pega. Recientemente ha llegado a escribir en su Twitter la intención de la Asociación de Internautas de recurrir la Ley Sinde en el Constitucional. ¿Es o no teatral que el mismo día que su partido la vota en el Parlamento él intente, como ya hizo Pons, acercarse torpemente hacia los internautas pareciendo que no va con ellos la cantinela? Me recuerda a los padres que, queriéndose hacer los modernos para ganarse la amistad de sus hijos adoptan unas poses y un vocabulario que por innatural resulta ridículo.

Yo, que aún le tengo respeto, como persona y como institución, veo con cierto pesar como su silencio ante la reclamación cortés y cordial de UPyD de charlar unos minutos sobre nuestra existencia, provoca la misma actitud que manifiestan esos niños que escondiéndose bajo las sábanas creen haber hecho desaparecer al coco. Su coco existe, se empeñen o no en hacerlo desaparecer, se llama Marea Magenta e inunda cada día nuestros pueblos y regiones.

Foto de aquí