ALADINO (Y SU LÁMPARA) PARA TODOS

En la Región de Murcia podemos y debemos sentirnos privilegiados, porque al margen de contar con instituciones que luchan por nuestros derechos, y que velan por garantizar nuestro bienestar y progreso, contamos con unos líderes políticos que no sólo cumplen su función como dirigentes de instituciones, sino que ellos, en sí mismos, consiguen que seamos cada día más felices.

Navegando por las páginas institucionales me topo con dos titulares que llaman mucho la atención.

En primer lugar está este titular relacionado con la antigua prisión provincial de Murcia, inaugurada en 1929 y que a pesar de estar catalogada como BIC, ha sufrido el derrumbe recientemente de unos de sus techos, y la suciedad, erosión y abandono la deterioran día a día. Tras un acuerdo entre la Agencia Tributaria y el Ayuntamiento de Murcia el edificio pasó en 2007 a ser responsabilidad del consistorio de la capital murciana, aunque  hoy, tres años después, sigue sin haber sido puesta en protección, ni activa ni pasiva.

El titular, extraído de la página oficial de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Murcia reza: “El Alcalde Cámara consigue que el edificio de la cárcel vieja pase a ser propiedad de los murcianos”. Esta noticia (consultable aquí) es la primera (y única) que aparece en la sección “Proyectos” de dicha Concejalía, lo cual o bien manifiesta la ausencia de iniciativas de esta Concejalía, o una dejadez absoluta en la actualización de la web. Sea cual sea el motivo, es suficientemente grave. El subtítulo viene acompañado de la frase: “Este logro se suma a la recuperación del Río Segura”. Sin comentarios. Tan sólo Supermán en la tercera de la saga, consigue al recuperar el inclinado ángulo de la Torre de Pisa, hacer algo parecido.

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BIENVENIDO A LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE SU CASA

El mismo día en que la señora Retegui vencía en las urnas a su contrincante y compañero de partido el señor Navarro, La Verdad ofrecía en sus páginas un reportaje de la futura candidata del PSRM a la presidencia del gobierno autonómico. La política (y la prensa), que tiene un componente de imagen y comunicación importantísimo, ha dejado esta vez un estupendo recurso de obligado estudio en las facultades de politología.
Hace pocos días el Presidente Zapatero patinó ante las cámaras con ese “Lo importante es la foto”, que tantas vueltas ha dado, y parece que la futura candidata, la señora Retegui, no ha sabido interpretar esa frase de su Secretario General, que aunque inoportuna por la situación, es verdaderamente cierta. El caso es que olvidando ese mandamiento del político ha quedado retratada ante sus votantes y no votantes tras mostrar parte de su intimidad en un artículo que imagino tenía como objeto acercar su figura pública a los potenciales votantes que no la conocen lo suficiente.
En el grano del asunto, más que sus apilados libros de lectura, su cuidado jardín, o demás detalles, está una bandera independentista catalana extendida en su pared, según relata el periodista responsable del reportaje. Resulta incomprensible que una política de raza (tópico deportivo-político), con años de experiencia, no haya caído en la enorme cantidad de votantes a los que la banderita ha supuesto un auténtico golpe bajo. En una Región que reclama una deuda histórica, con un Estatuto de Autonomía a todas luces inferior en competencias a otros muchos, y con importantes agravios en la mochila sufridos  frente a regiones que han negado el agua, el pan y la sal, no es muy adecuado vanagloriarse de un símbolo que además, contradice el mensaje e ideario de su partido, que no respalda, al menos de cara hacia fuera, la independencia de Cataluña.
Yo, que soy de los que a falta de pañuelos ha usado el papel del water para descongestionar mi enorme aparato nasal, sería el primero que escrutaría con mirada crítica mi domicilio si fuera visitado por los ojos de toda mi Comunidad en forma de objetivo fotográfico o bolígrafo del periodista. Lo grave del asunto, a mi modo de ver, no es la “falta de vista” con la que han vendido la plácida vida doméstica de la candidata, sino la realidad y el fondo del asunto: que quién se alza como candidata a defender los derechos de los ciudadanos de la Región de Murcia es partidaria de la independencia de Cataluña, rompiendo en mil pedazos el modelo de Estado constitucional que nos hemos otorgado. O cabe la posibilidad, no hay que ser malpensado, que únicamente encuentra el gozo y el deleite en la combinación de colores de ese pedazo de tela. Aunque para colores primarios mucho mejor Mondrian. 

LA RUEDA DE MOLINO DEL CONSEJERO CRUZ

A comienzos del siglo XX Marcel Duchamp convirtió una rueda de bicicleta en objeto artístico, rompiendo moldes y esquemas estéticos, dando un paso más en la creación artística, queriendo demostrar que cualquier objeto colocado en un museo se convierte en obra de arte. Este suceso es un paso más dentro de un proceso. Un proceso evolutivo en el cual el tradicional arte basado en la mímesis, da una vuelta más de rosca, una vez que la aparición de la fotografía acabó con el arte como reflejo de la naturaleza.

Es complicado entender determinadas vanguardias y estilos del siglo XX sin comprender que todo forma parte de un proceso, de un camino en lo personal, en lo social, que lleva a los artistas a romper con lo académico y tradicional. Lo que muchos no han querido asumir es que una vez que Duchamp creó su rueda de bicicleta, convirtiéndola en icono del Ready-Made, ya no vale con seguir colocando objetos, pues crear ya no consiste en repetir, sino en innovar, en evolucionar.

Esta pequeña introducción me sirve para comentar la reciente noticia de que Murcia no ha pasado de ronda en su objetivo de convertirse en Capital Cultural 2016. Algo lógico por muchas razones. En primer lugar este galardón debe suponer un premio o consideración a un proceso, a un camino, y no la causa para comenzar a andarlo. Evidentemente la situación cultural del municipio, y por extensión de toda nuestra Región, no se encuentra en disposición de ser mostrada al mundo como ejemplo de gestión eficiente. La multitud de elementos patrimoniales en estado de abandono (o incluso ya desparecidos) hace que solicitar este reconocimiento sea un brindis al sol. No es posible convertirse en Capital Cultural si se olvida u omite la conservación y puesta en valor del Patrimonio básico, original, la piedra sobre la que se ha desarrollado nuestra historia cultural. Es como querer pertenecer al Colegio de Abogados sin haber estudiado antes Derecho. Ser Capital Cultural es un premio, un reconocimiento a algo conseguido, real, no una beca para alcanzarlo más tarde. El jurado valora proyectos basados en realidades, no en buenas voluntades.

Recientemente se han puesto en marcha una serie de actividades en Murcia en torno a la exposición Manifesta8, y la antigua sede de Correos es uno de los edificios que va a acoger diferentes eventos. Pues bien… este edificio no ha sido rehabilitado, acondicionado, conservado como se merece, sino que en un ejercicio de desfachatez, disfrazado de snobismo, las autoridades lo han convertido en “elemento artístico”, por el simple hecho de estar, permítaseme la expresión hecho una mierda. No vale justificar su abandono, al igual que otros edificios como la Cárcel Vieja, alegando que no es propiedad del Gobierno regional o del Ayuntamiento. La misma vehemencia mostrada para destruir el Patrimonio que no es suyo, sino de todos,  (Véase San Esteban) podría aplicarse para defender y conservar lo que no es titularidad de la Administración. En definitiva, la “adecuación” del edificio de Correos es justificada así por el Consejero Cruz:

«Al igual que ha sucedido en el resto de sedes no culturales que se han utilizado para Manifesta, aquí se ha llevado a cabo una adecuación que ha consistido fundamentalmente en cumplir las normas de seguridad para que sea posible  la entrada de visitantes». De esta manera, el edificio queda «prácticamente en crudo, mostrando el paso del tiempo», lo que «viene a suponer uno de los principales atractivos y va a contribuir y complementar la exhibición de las obras artísticas».

Es decir… un nuevo concepto de objet trouvé, pero que podríamos bautizar como: opportunité trouvé. Oportunidad encontrada de disfrazar nuestras propias incompetencias convirtiéndolas en arte. Como si en el arte sirviera el “todo vale”. No… no vale todo, Duchamp lo hizo con una rueda de bicicleta, no nos intente hacer usted algo parecido con ruedas de molino.

Foto: tomada hace  una semana del edificio Correos. Puede observarse el abandono: sin ventanas, humedades y nula limpieza.