PEDROS Y LOBOS PARA TODOS

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El miércoles día 18 de marzo se celebrará en Murcia una manifestación en defensa del trasvase Tajo-Segura. Los motivos de la manifestación son muy claros: La reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha pone fecha de caducidad al trasvase, amén de otros puntos igualmente perjudiciales para los intereses de la Región y en consecuencia (aunque algunos no lo alcancen a comprender) de toda la sociedad española. Prácticamente todas las instituciones, partidos políticos, asociaciones, colectivos, y por supuesto el sector agrícola apoyan el evento, al igual que la mayoría de los ciudadanos. De lo que no estoy nada seguro es de que la presencia física en la manifestación se corresponda al apoyo institucional, empresarial y social. Me explico…

El Partido Popular lleva años utilizando la frase “Agua para todos” como eslogan, el particular “Just do it” de San Esteban. La utilización de edificios públicos, aunque sea de buena fé, para llenar de pancartas los balcones, o el patrocinio de camisetas de equipos deportivos ha sido un método eficaz de llegar a la sociedad, pero no de calar. Mucha gente ha acabado por relacionar inconscientemente la manida frase con el Partido Popular, por culpa de la politización por parte de este último del asunto, y esto, ahora que Pedro corre a decirnos que viene el lobo, para muchos ya no cuela. Ahora la gente, desde sus casas, sus trabajos, los bares, las colas del Inem… mira de reojo a los llamamientos alarmistas de que nos quedamos sin agua cuando de verdad, ahora, nos podemos quedar sin agua, pensando una vez más que son rencillas políticas y enfrentamientos partidistas.

La posible reforma del Estatuto manchego pretende regatear, esquivar con habilidad la Constitución, y para frenar la sinrazón existen varios caminos, entre ellos la manifestación popular y la acción política. La acción política parece complicada porque los partidos mayoritarios ofrecen discursos contradictorios dependiendo de donde se encuentren, teniendo mucho cuidado en saber si están en Hellín o en Cieza para decir una cosa u otra, temerosos de perder cuatro votos por querer ganar tres. Lo que se viene a decir “nadar y guardar la ropa“, o “en misa y repicando“. Y la manifestación popular ofrece las dificultad antes citada: la politización partidista de la necesidad real del agua puede frenar la asistencia de público. ¡Ojo! Politización por parte de casi todos, que al grito de “Agua para todos ” y su antagónico “Agua para golf” ha podido caer en la sociedad como aquel “Que nos quitan las pensiones“. De manera que acudir en defensa del trasvase le suena al ciudadano a cosa de la derecha, mientras que le desconcierta la presencia del PSOE de Alicante, Almería y Murcia en la concentración, cuando durante mucho tiempo el no mojarse ha sido la tónica habitual.

Por parte de UPyD la tranquilidad es absoluta y el miedo de que compañeros de Castilla-La Mancha echen en cara a los de la Región de Murcia la presencia en la manifestación es sencillamente inexistente. Inexistente porque el discurso es, a lo largo del país, único, respaldado por el sentido común y la coherencia.

EL SCATTERGORIES POLÍTICO

fichasparchisHoy la Asamblea de Madrid ha dado carpetazo a la comisión de investigación de la supuesta trama de corrupción que afecta al partido de Génova. Me recuerda a aquel anuncio en el que un grupo tenía que aceptar “barco” como animal acuático ante el caprichoso dueño del juego. Esta vez la oposición no ha pasado por el aro y han acabado abandonando. A pesar de que declaraciones de protagonistas del PP suenan más a “Excusatio non petita” que a otra cosa, la investigación política (que no la judicial) que pretendía la oposición madrileña ha chocado de lleno con la impermeabilidad e intransparencia de la señora Aguirre & Cia. Lo que en política debería ser “de puertas abiertas”, público y accesible se convierte en toda una maraña oscura e impenetrable que frena cualquier intento de aclaración.

No afirmo yo, Dios me libre, desde la comodidad de mi Natuzzi, que sea verdad lo que se acusa pero al menos, como ciudadano, merezco información. Merezco que expliquen, que enseñen, que expongan, que aclaren… en definitiva, que hagan parte del trabajo por el que se les paga. Y es que parece, y por eso urge una regeneración democrática, que en este juego político solamente juegan ellos y entre ellos, acusándose, encubriéndose, siendo cómplices en el oscurantismo de despacho. Y no se dan cuenta que en democracia ellos son tan sólo las fichas de colores de un juego mucho más ambicioso que sus pequeñas batallas, en el que los verdaderos jugadores son los ciudadanos que les votan.

FUTURO INCIERTO

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FUNCAS, la Fundación de las Cajas de Ahorro, anuncia hoy un futuro apocalíptico, y no porque resuenen trompetas y se escuchen los cascos de los jinetes citados por San Juan, sino por lo catastrófico de las previsiones:

Un informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) prevé una caída de la economía española del 3% para este año y una tasa de paro del 17,2%, lo que supone alcanzar casi los 4,5 millones de desempleados.

Durante la presentación del último Cuaderno de Información Económica se anunció que (…) en 2010 el descenso de la economía será del 0,5% con una tasa media del paro del 19,8%, ya que en el cuarto trimestre ésta podría situarse en el 20,5% de la población activa.

Esto es lo que dice hoy la prensa. El panorama puede parecer excesivamente negativo, sobre todo teniendo en cuenta la dificultad de hacer previsiones. A mi se me ha ocurrido tirar de hemeroteca y buscar qué decía esta fundación meses atrás, y me he encontrado con que alertaron en Junio de 2008 de que a comienzos de este año se llegaría a una tasa de paro del 11,6%. En Diciembre del pasado año avisaron de que se llegaría al 15,9% y ahora nos informan de unas previsiones cercanas al 20,5%.

Desde luego, no creo que FUNCAS sea ahora el oráculo de Delfos, ni tenga como epígrafe fiscal el de: “Adivinación, cartomancia y brujería”, pero acojonar, acojona, y lo hace con la realidad, que asusta muchísimo más que cualquier película de terror. En estos momentos de incertidumbre, a simple vista,  no se sabe si es peor que los gobernantes y las instituciones se preocupen en exceso y con ello frenen el consumo y las inversiones a causa del miedo, o por el contrario hagan la vista gorda y eludan coger por los cuernos el problema que nos atañe. Lo que está claro es que todo el crecimiento que tantos años de trabajo ha costado (al país en general y a los ciudadanos en particular), puede irse por el desagüe en pocos meses, y la recuperación puede ser verdaderamente dolorosa, sobre todo para una sociedad malacostumbrada, que en los últimos años se ha endeudado por encima, no ya de sus posibilidades, si no de sus previsiones.

La compra de viviendas y bienes por un valor determinado por lo general se formalizaba en relación a unas expectativas, y no han sido pocas las familias que han justificado los excesos con la esperanza, fundada, de que en futuro ganarían más dinero porque seguirían las vacas gordas. Al igual que desconocer las leyes no exime de su cumplimiento, no entender de economía o de números no justifica que una familia se endeude de por vida con un banco para pagar un piso. Existe una responsabilidad a la hora de leer un contrato de compraventa, las condiciones, y las diferentes opciones que ofrecen las entidades bancarias, pero no es menos cierto que el Gobierno, como tutor y garante de derechos y libertades tiene la obligación de informar de las previsiones con las que trabajan, y si bien haber informado “a tiempo real” de lo que se avecinaba probablemente hubiera frenado el consumo de una forma más brusca, hubiera sido, también probablemente, lo más honesto.

EL HOMBRE DE LA LANZA EN EL SUELO

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Me gusta imaginar que un buen día, hace miles de años, un hombre dejó una lanza en el suelo y miró a otro hombre a los ojos. Ese día, como venía siendo habitual, la complexión física, la dureza de la lanza, y el grado de valentía determinarían el vencedor de la disputa. Quizá, cansados de ver cómo otros hombres morían en situaciones parecidas y aleccionados al comprobar que los problemas seguían sin solucionarse cada vez que surgían, uno de ellos alcanzó a comprender que quizá existía otra posibilidad diferente, una arriesgada apuesta, la de utilizar el lenguaje, la empatía y la inteligencia para buscar una salida que evitara recurrir al proceso que usaban para cazar una presa.

El hombre dejó la lanza en el suelo, los músculos de su brazo dejaron de estar tensos, y aunque temiendo un golpe del adversario, tuvo valor suficiente para decirle al enemigo, absolutamente seguro y convencido:  “No quiero hacerte daño”.

El otro hombre, sorprendido, levantó su lanza hacia el cielo y con un gesto violento demostró sus pocas ganas de dialogar. Pese a ello, el hombre de la lanza en el suelo miró si cabe más fijamente a los ojos del otro y volvió a decir: “No quiero hacerte daño, quiero hablar”.

No sabemos las veces que se repitió este suceso en todo el planeta durante aquellos siglos. Posiblemente todos aquellos que antes pensaron como él murieron desarmados lamentándose por no haber golpeado primero, pero un día el adversario dejó la lanza en el suelo y accedió a la propuesta de hablar. Y hablaron, y discutieron, y llegaron incluso a coger las lanzas en algunos momentos de la discusión, pero las volvieron a dejar en el suelo. Al final llegaron a un acuerdo, y más sorprendidos que ellos estaban los testigos, que por primera vez en toda su vida asistían a un duelo que acababa en un abrazo, un beso o un apretón de manos, dependiendo de la costumbre del lugar donde ocurriera. A partir de entonces cuando algún miembro de la comunidad tenía una disputa recurría a estas dos personas y planteaba el pleito. Convencidos en su conciencia de que la palabra aseguraba acuerdos más justos que el uso de las lanzas, este pueblo, de generación en generación, adquirió un grado de evolución desconocido hasta la fecha.

Siglos después, los ciudadanos de los países democráticos eligen a las personas que deben dejar la lanza en el suelo y hablar, discutir, dialogar, pelear. Confían en quiénes representarán sus derechos, posiciones y demandas, y dejan su destino y porvenir en manos de personas a los que se les supone sentido de la justicia.

Hoy en día se juntan en corro decenas de ex-guerreros con las lanzas en el suelo, en nombre de los ciudadanos, defendiendo no se sabe bien qué derechos. Se llega a acuerdos entre algunos, mientras entre otros ni siquiera hay miradas a los ojos, rencorosos por pleitos anteriores. No dejan la lanza con convencimiento de querer hacerlo, sino que sus almas y conciencias sucias generan una violencia sólo sucedida en ese círculo, consistente en amenazas, chantajes y odio. Los ciudadanos asisten desilusionados a afrentas que ni aleccionan ni solucionan los problemas que dan razón de ser a las funciones de intermediación de los parlamentarios, y mientras la inmensa mayoría vuelve con la cabeza agachada a sus chozas dando por hecha la involución, unos pocos inconformistas dan vueltas alrededor, y entre el vocerío reinante, intentan buscar una salida al lamentable espectáculo.